Saturday, October 27, 2012

Critica Cinematográfica: El Origen ('Inception')



Por: Kim McCaul


La súper producción cinematográfica Inception (titulada Origen en España y El Origen en Hispanoamérica)  combina acción impresionante e innovadora con una trama psicológicamente compleja. Se centra en un equipo de ‘mercenarios oníricos’ que se especializan en infiltrar el subconsciente de las personas a través de los “sueños en conjunto” con el propósito de robar información valiosa- un tipo de espionaje industrial.  Este robo mental se conoce como una “extracción”. A poco tiempo se les da una tarea que muchos pensarían imposible. En vez de extraer información de la mente de un sujeto, tendrán  que “plantar” una idea que resultará en una decisión de negocios especifica. Esta forma de manipulación mental es lo que se le llama “el origen”.

La película no trata de hacer un punto concreto psicológico o espiritual específico, sino que toca varios temas relevantes  para la psicología y la espiritualidad. A cierto nivel, el enfoque del largometraje es netamente materialístico. Los sueños son las creaciones del subconsciente de las personas y las muchas personas que habitan los lugares visitados durante un viaje de sueño son solamente “proyecciones” de la mente de la persona que está soñando. En otras palabras, no son conciencias independientes, no son reales. Esto es bueno ya que son ejecutadas en grandes cantidades. Mientras los espías intentan y descifran el subconsciente de su víctima, las “proyecciones” sirven como una forma de auto-defensa mental.  Cuando sienten la presencia intrusiva de los espías defienden su espacio mental de una manera algo mundana utilizando  armas, pistolas y puños.  La película entra en el ámbito metafísico, cuando los que están soñando cuestionan cada vez más la naturaleza esencial del mundo real. ¿Es en el estado de vigilia donde se encuentra la realidad o es en el estado del sueño con todo su potencial creativo?

La película realmente no explora o explica la manera técnica en la cual es posible que las personas compartan sueños.  Desde una perspectiva concienciológica un “sueño compartido” nunca es un sueño sino una proyección compartida por 2 o más conciencias.  En este caso la proyección no tiene el significado psicológico que tiene en El Origen, sino que se refiere a lo que ocurre cuando la conciencia se proyecta fuera del cuerpo físico en otro cuerpo más sutil (una experiencia también conocida como viaje astral o experiencia fuera del cuerpo). Los sueños son eventos inter-neuronales y aunque podamos medir la actividad que producen con un estudio de Tomografía Computarizada (CAT- Scan), no podemos compartirlos de la manera que compartimos una caminada juntos.  Las proyecciones de la conciencia pueden ser compartidas de esta manera. Estos son eventos extracorporales los cuales nos llevan a dimensiones no-físicas, pobladas por personas reales, no-físicas. Curiosamente, existen varios paralelos entre la experiencia de sueño de los personajes de El Origen y las experiencias extrafísicas de la conciencia.  

Así como las personas representan “proyecciones” subconscientes en la película, las personas reales no-fisicas en las dimensiones extrafisicas pueden sentir la diferencia con una persona que esté en una experiencia fuera del cuerpo y tener curiosidad de ella. Y justo así como los soñadores en la película tienen la habilidad de crear un paisaje etéreo y a veces involuntariamente introducir asuntos psicológicos irresolutos, también cuando nos proyectamos fuera del cuerpo nuestros pensamientos pueden convertirse en creaciones tangibles (los morfopensenes también conocidos como “formas de pensamiento”) y nuestros condicionamientos, creencias y fantasías pueden influir en nuestra experiencia y distorsionar nuestra percepción de la realidad extrafísica en la cual nos podamos estar manifestando.   Así como algunos de los soñadores en El Origen no se dan cuenta que están soñando, la mayoría de las personas, la mayoría del tiempo, no se dan cuenta cuando están proyectadas.

La premisa clave de la película es que el infiltrar, el plantar una idea en la mente de alguien, es una tarea altamente difícil.  Sin embargo, en nuestra realidad cotidiana esto ocurre con más frecuencia de lo que nos damos cuenta. Desde una perspectiva meramente física y psicológica existe una extensa literatura de propaganda, publicidad y lavado cerebral. Muchas de las ideas las cuales identifiquemos íntimamente  como nuestras, pueden de hecho haber sido plantadas ahí por otros: nuestros padres, nuestro grupo coetáneo, nuestra cultura. Desde una perspectiva multidimensional va aun más allá. Es posible, y de hecho común, que personas no-físicas (conciencias extrafísicas) nos den ideas que parezcan ser nuestras. Esto puede ocurrir mientras estemos proyectados en la noche; podemos despertar con nuevas ideas sin darnos cuenta de donde vinieron (esta puede ser la razón porque las personas comúnmente les gusta “consultar con la almohada” ciertas cosas). También puede ocurrir mientras estamos despiertos; muchos de nosotros no somos consientes de las conciencias no-físicas que nos rodean a todo momento y nos pueden “susurrar algo al oído” (telepáticamente).Tales ideas implantadas pueden ser negativas e intrusivas; pero pueden también ser positivas y asistenciales, como cuando una persona deprimida de repente vislumbra un nuevo panorama de posibilidades y del futuro la cual disipa la neblina de la depresión e infunde una nueva esperanza y optimismo.  ‘Los amparadores” (personas no-físicas, desarrolladas, maduras) pueden sembrar grandes semillas de inspiración y productividad evolutiva. 

Disfruté bastante El Origen, pero el mundo real de conciencias multidimensionales es mucho más elaborado y complejo que ese de los paisajes etéreos presentados en la película y este todavía esta a la espera de un cineasta que realmente lo aborde en profundidad.

Kim McCaul es un instructor voluntario con la IAC basada en Adelaide, Australia. Ha estudiado concienciologia desde 1997. Kim es un antropólogo que trabaja en áreas aplicadas de asuntos Aborígenes Australianos.


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